sábado, 4 de agosto de 2012

¿Por qué DÚRMITOR?

 Porque a pesar de ser ruinas que alguien mira como al pasar desde la ventanilla de un auto, para nosotros, hijos, nietos y bisnietos de aquéllos montenegrinos, Dúrmitor significa mucho más.

 Catalina Capitanich dice en aquél libro precioso que escribió, que con el primero de sus muertos en estas tierras, aquéllos hombres pagaron el derecho a vivir sobre ella. Sin dejar de ser Montenegrinos, comenzaron a ser algo que ignoraban: Chaqueños.

 Porque nuestros muertos pagaron el precio de nuestra nacionalidad y compraron con lágrimas la tierra que hoy habitamos, y sus huesos son el polvo de nuestros terraplenes, algarrobos de los montes y fibra de los algodonales, Dúrmitor es y será el obelisco de aquél pasado laborioso y soñador donde se casaron, bautizaron a sus hijos y tuvieron que velar a sus muertos.

 Dúrmitor es la montaña de Yugoeslavia que por imposibilidad de ser trasladada hasta América tuvo que refundarse en estas tierras; y sobre todo, Dúrmitor es un desafío para que de esas mismas ruinas adorables y sagradas, nosotros, los que hoy estamos, levantemos los ladrillos de algo con lo que hubieran soñado aquéllos que nos antecedieron.

 Tal vez una escuela secundaria, tal vez un hospital… no sé. Algo más que ladrillos por el suelo y puertas golpeándose al sol de nuestro amado Chaco. Nos lo merecemos, se lo merecen ellos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario